lunes, 1 de mayo de 2017
El abrazo
El abrazo es agradable.
Ahuyenta la soledad.
Aquieta los miedos.
Abre la puerta de los sentimientos.
Alivia las tensiones.
Es un ejercicio de estiramiento para los de poca altura y de flexión para los altos.
Es ecológicamente aceptable, pues no altera el ambiente.
Ahorra energía al economizar calor.
Es portátíl, no requiere equipos especiales.
Hace más felices los días felices.
Hace soportables los días insoportables.
Estimula sentimientos de arraigo.
Llena los vacíos de vida y continúa ejerciendo efectos benéficos aún después de la separación
Ahuyenta la soledad.
Aquieta los miedos.
Abre la puerta de los sentimientos.
Alivia las tensiones.
Es un ejercicio de estiramiento para los de poca altura y de flexión para los altos.
Es ecológicamente aceptable, pues no altera el ambiente.
Ahorra energía al economizar calor.
Es portátíl, no requiere equipos especiales.
Hace más felices los días felices.
Hace soportables los días insoportables.
Estimula sentimientos de arraigo.
Llena los vacíos de vida y continúa ejerciendo efectos benéficos aún después de la separación
Necesito de alguien
Necesito de alguien que me mire a los ojos cuando hablo.
Que escuche mis tristezas y neurosis con paciencia y aún cuando no comprenda, respete mis sentimientos.
Necesito de alguien que venga a luchar a mi lado sen ser llamado. Alguien lo suficientemente amigo para decirme las verdades que no quiero oír, aún sabiendo que puedo irritarme.
Por eso, en este mundo de indiferentes, necesito de alguien que crea en esa cosa misteriosa, desacreditada, casi imposible: la amistad.
Que se obstine en ser leal, simple y justo. Que no se vaya si algún día pierdo mi oro y no pueda ser mas la sensación de la fiesta.
Necesito de un amigo que reciba con gratitud mi auxilio, mi mano extendida, aún cuando eso sea muy poco para sus necesidades.
No pude elegir a quienes me trajeron al mundo, pero puedo elegir a mis amigos.
En esta búsqueda empeño mi propia alma, pués con una amistad verdadera, la vida se torna más simple, más rica y más bella.
Charles Chaplin
Que escuche mis tristezas y neurosis con paciencia y aún cuando no comprenda, respete mis sentimientos.
Necesito de alguien que venga a luchar a mi lado sen ser llamado. Alguien lo suficientemente amigo para decirme las verdades que no quiero oír, aún sabiendo que puedo irritarme.
Por eso, en este mundo de indiferentes, necesito de alguien que crea en esa cosa misteriosa, desacreditada, casi imposible: la amistad.
Que se obstine en ser leal, simple y justo. Que no se vaya si algún día pierdo mi oro y no pueda ser mas la sensación de la fiesta.
Necesito de un amigo que reciba con gratitud mi auxilio, mi mano extendida, aún cuando eso sea muy poco para sus necesidades.
No pude elegir a quienes me trajeron al mundo, pero puedo elegir a mis amigos.
En esta búsqueda empeño mi propia alma, pués con una amistad verdadera, la vida se torna más simple, más rica y más bella.
Charles Chaplin
jueves, 13 de abril de 2017
No le temas a una hoja en blanco
Escucho con
frecuencia a mis alumnos, en los talleres literarios de nivel inicial que dicto,
que a pesar de tener el deseo de escribir un cuento o un relato, la hoja en
blanco les resulta una barrera infranqueable. “No sé de qué escribir, no sé
cómo empezar a escribir una historia, quisiera escribir sobre mil cosas y
cuando intento hacerlo no se me ocurre nada, tengo un montón de ideas pero no
sé cómo arrancar, veo la hoja blanca y me bloqueo…”
Esto es común en
quienes quieren comenzar un camino tan fantástico como lo es el de la narrativa.
Siempre aconsejo que deben centrarse en encontrar la respuesta en vez de seguir
repitiendo la pregunta, y digo esto pensando, para mostrar un ejemplo, en
programas de televisión en los que se accede a determinado premio de acuerdo a
las preguntas que respondan correctamente…
Conductor: “En un minuto me tenés que responder: Hay
dos herramientas utilizadas por plomeros y mecánicos cuyos nombres corresponden
a la nacionalidad de dos países, ¿cuáles son esos países? En un minuto, ya !
Participante: “¿Hay dos herramientas utilizadas por
plomeros y mecánicos cuyos nombres corresponden a la nacionalidad de dos países,
cuáles son esos países? ¿Hay dos herramientas utilizadas por plomeros y
mecánicos cuyos nombres corresponden a
la nacionalidad de dos países, cuáles son esos países? Hay dos herramientas
utilizadas… dos países… que utilizan plomeros y mecánicos... plomeros y
mecánicos…
Conductor: “¡Terminó el tiempo! ¡Qué lástima…!!
La atención se
centra en la repetición de la pregunta. (Cuando veas un programa de este tipo
en la televisión, seguramente recordarás esto). Ocurre de manera mecánica y no
liberamos nuestra mente para permitirnos utilizar la pregunta como un punto de
partida para buscar, en nuestra memoria, en nuestros recuerdos, la información
que tenemos almacenada.
¿Dónde comienza
una historia? Y respondo siempre, en la observación de los detalles. Mirar y “ver”
lo que nos rodea, prestar atención a
cada persona, objeto, acto, gesto, que uno percibe a su alrededor. Después, como escribí en otra nota, recurrir a la
fórmula que dice:
Memoria = Visualización
+ Asociación.
Es fundamental,
al momento de escribir un cuento, un relato o una novela, hacer este ejercicio
de “ver” en nuestra mente aquello que queremos que otra persona comprenda. El
otro, no está dentro de nuestro cerebro, por lo tanto tenemos que ser lo
suficientemente explícitos y claros, como para lograr que ese lector o
interlocutor, genere en sí mismo, esa imagen que nosotros tenemos.
Hagamos un
ejercicio práctico. Imaginemos.
Entro en una habitación
de una casa antigua. Me detengo en el centro del ambiente y observo (imagino
que objetos hay), veo en un rincón una mesita delante de una ventana. La mesita
¿es nueva o antigua?
La imaginamos como
queremos, como nos guste más. ¿Tiene tres patas o cuatro?, ¿Está en buen estado
o estropeada por el uso y los años?, ¿Tiene un cajoncito? Y si lo tiene, ¿Qué habrá
dentro de él?, ¿Un reloj que quedo abandonado y olvidado…? ¿Alguna foto?,
¿Cartas amarillentas por el paso del tiempo? Qué dirán esas cartas…?
¿Centro mi
atención en estos detalles, en alguno en especial o sigo observando el resto? Sobre
la mesa hay una carpeta bordada a mano, tal vez, sobre ella un pequeño florero,
y en él un ramito chiquito y seco de rosas… y hay cortinas entre la mesa y la
ventana, ¿cómo están y cómo son esas cortinas? ¿Qué paisaje se puede ver desde
esa ventana? Otra vez me ubico en la habitación o me voy al exterior de la
casa, mirando con dificultad por vidrios ¿rotos, sucios?.
Podría imaginar
que es una habitación moderna, o rememorar alguna vivienda que conocí de chico.
Y eso que recuerdo, que evoco, es lo que debo compartir con otro. Tenemos que
asociar nuestros recuerdos, o aquello que estamos viendo en nuestra mente,
fruto de una imaginación que logramos despertar y está activa. Cuántas más
detalles agreguemos a la historia, más serán las cosas que encontraremos para
contar.
Y cuando digo “contar”,
lo que espero, deseo y necesito ¡es que
me lo digas!
¡Quiero que me
hagas sentir lo que sentís vos, autor !
Los cuentos o
relatos son cortos, es su característica. En pocas palabras, o escasas páginas,
tenés la oportunidad de hacerme parte de tu pensamiento, de tu manera de
observar, de tus sensaciones y en todo
esto siempre hay sentimientos. Pero tenés que detallar cada cosa, de manera tal
que el otro lo “vea”; insisto con esto porque es fundamental.
La historia la
podes llevar hacia la mesa, la ventana, las cartas (que existen si vos querés
que existan), sobre el ropero o el piso gastado, o una prenda olvidada sobre una
mecedora… es un mundo que vos creas y por lo tanto es tu decisión cómo empieza,
se desarrolla y termina. Ese camino es infinito.
Si querés
empezar a escribir, no prestes atención a la hoja en blanco. Pensa que para todo
lo que querés contar, siempre hay alguien que lo necesita leer o escuchar,
siempre habrá alguien que se sienta identificado.
Por cierto, las
herramientas son la llave francesa y la llave inglesa…
martes, 11 de abril de 2017
La difícil tarea de decir NO
Las personas
deben aprender a soportar tensiones y sufrir desavenencias temporales. El miedo
a las consecuencias negativas es infantil. Sólo cuando estamos preparados para
afrontar las consecuencias de nuestros actos somos libres para seguir siempre
nuevos caminos con la alegría de la experiencia. En cada momento podemos tomar
una decisión. Como personas adultas que vivimos en los tiempos actuales no hay
nada para lo que estemos obligados.
(Como suelo decir en mis talleres: “Somos tan libres que hasta podemos elegir ser esclavos”).
(Como suelo decir en mis talleres: “Somos tan libres que hasta podemos elegir ser esclavos”).
Como es sabido,
quien tiene que hacer una elección también tiene el tormento. Y, así, es
comprensible que busquemos criterios externos a los que podamos ajustar
nuestras decisiones. ¿Se hace esto? ¿Se puede hacer aquello? ¿Es adecuado hacer
esto o aquello? ¿Qué pensarán los demás si…?
Tenemos
interiorizados valores y normas sociales y religiosas y nos adaptamos a ellos.
La mayoría de las veces no somos conscientes de ellos. ¿Son valores como el
amor, la seguridad, la estabilidad o, incluso, la libertad, la aventura y la
pasión, las que determinan nuestra vida? ¿Por qué valores me dejo guiar? ¿De
dónde vienen estos valores? ¿Son razonables para mí estos valores? ¿Qué
concepto de valor debería tener para llevar una vida que me guste? Todas éstas
son cuestiones importantes que me debo plantear cuando quiera hallar las
decisiones acertadas.
Tan importante
como las cuestiones sobre la decisión correcta es la pregunta: ¿Quién es
entonces el que decide? En la mayoría de los casos las decisiones son tomadas
por los tipos de personalidad interior con los que nos identificamos. Por
ejemplo:
·
si sólo admito en mí la parte abnegada y dejo que vegete
la egoísta, entonces la abnegada es la que toma las decisiones.
·
Si me identifico con el papel del que dice SI, entonces
consideraré el mundo según los ojos de este tipo de personalidad. Y, por
supuesto, ésta me animará a no buscar
dificultades y ceder siempre. Sin embargo, si me identifico con mi yo rebelde,
entonces me será imposible acomodarme a la voluntad de los demás.
Sólo un YO consciente
que pueda considerar con distancia ambos polos tiene realmente la libertad de
decisión. Algunas cosas sólo las puedo reconocer cuando las veo y percibo sin
juzgarlas. Mientras somos prisioneros de la polaridad, no es realmente posible
la “visión global”. Este YO consciente no es un estado estático que se puede
alcanzar sino un proceso que hay que vivir. Debo probar y experimentar el SI y
el NO. El YO consciente tiene contacto energético con ambas partes y no ve en
ellos oposiciones incompatibles sino dos polos que se requieren y complementan
mutuamente. No hay que temer por tomar decisiones concretas, incluso si se
siente uno culpable. La necesidad de inocencia es, no obstante, una necesidad infantil.
Queremos que papá y mamá digan “todo está en orden. Incluso cuando decís no, te
quiero”. El desarrollo y el “hacerse mayor”, siempre esta unido a la culpa…
…Quién deja que
los demás decidan por ella, y evita el NO por miedo a las consecuencias, no se
salvará. Sólo quien lo permite, lo experimenta, lo vive, está en posición de
encontrar el equilibrio. Además, se necesita valor para cometer errores y aprender
de ellos. Quien siente el NO en toda su plenitud y ha asumido la
responsabilidad de las consecuencias estará en situación de encontrar un
verdadero SI.
El miedo al NO
es, en última instancia, miedo a ser YO y, con ello, miedo a la soledad. El SI
nos une unos a otros, el NO nos separa. Con el NO arrancamos el brote de la
colectividad. Quien está dispuesto a entregarse a la soledad, a “estar solo”,
su SI irradia una nueva fuerza e intensidad.
¿Te resultó
interesante esta nota?
Si querés
profundizar este tema, te recomiendo el libro “Aprende a decir NO” de Ulrike
Dahm,
¡es excelente !
lunes, 10 de abril de 2017
La memoria, técnica para desarrollarla
Desconocemos qué
es la memoria y como funciona. El diccionario dice: “Es la facultad de la mente
de retener y evocar experiencias pasadas”. La memoria está relacionada a dos
procesos independientes: retención y evocación. Recordar significa evocar algo
previamente retenido; de ahí que sea sumamente importante aprender a “retener”,
ya que es inútil tratar de evocar algo que nunca se retuvo.
La facultad de
retener se desarrolla mucho antes que la de evocar y también es la primera en
degenerarse en la edad avanzada.
Probablemente no
exista un único sistema de memoria. Se realizaron muchos estudios en distintas
especies animales y éstos indican que puede haber varias maneras de organizar
la memoria. Por ejemplo, a un pulpo se le puede destruir quirúrgicamente la
memoria visual y esto no alteraría su memoria táctil. Según algunos autores,
existen buenas razones para creer que no hay un mecanismo único responsable de
codificar la información en el cerebro. En todo caso, se puede tratar de un
proceso multifacético.
La memoria tiene
un comportamiento muy extraño ya que almacena impresiones de tal manera que, a
algunas las recordamos perfectamente y otras las olvidamos por completo,
llegando a ser muchas veces, molestamente selectiva. Podemos recordar un poema
completo y no recordar una palabra en especial. ¿Dónde se almacenó esa palabra,
si no con todas las otras?
Tendemos a
recordar mejor cuando nos encontramos dentro del mismo contexto en que
estábamos cuando adquirimos la información. Es por esto que quienes investigan
un crimen, realizan la reconstrucción o dramatización de los hechos a quienes
estuvieron de alguna manera involucrados. Para una buena evocación es crucial
devolverlos al contexto original. Se ha demostrado también que el “estado-dependencia” es igual
de importante. Se pudo comprobar que si un bebedor empedernido esconde dinero o
una botella estando ebrio, no la podrá
encontrar estando sobrio, pero al volver
al estado de embriaguez, lo recordaría con exactitud.
Cuando registramos
y almacenamos una impresión, de cualquier tipo, se convierte automáticamente en
un recuerdo potencial, pero la zona donde se guarda la información hasta que se
la vuelva a necesitar es sumamente dinámica. Los recuerdos son gregarios y se
conocen entre sí como si el mismo acto de asociación fuera instintivo, juntándose
unos con otros para formar ideas que llamamos “inspiración”, volviendo a
nuestra conciencia de manera casi irreconocible. Sin embargo, sólo llegan a
esto si primero fueron registrados y almacenados de manera correcta; si no es
así, tienden a desaparecer.
David Berglas,
nacido en 1927, un psicoterapeuta muy calificado, políglota y multifacético, se
especializaba en el desarrollo de la memoria, explicaba a sus alumnos una
técnica muy sencilla para ejercitarla. Comenzaba diciendo:
-“voy a decir
una lista de palabras inconexas. Fíjense cuántas recuerdan. –Repollo, puerta,
avestruz, helicóptero, patineta, lápiz, gusano, almanaque, autopista, mentón,
lamparita, campanas”. Lo habitual es que
cualquiera pueda retener cuatro, cinco o seis palabras, pero para recordarlas
todas y en el mismo orden se debe utilizar una técnica. El secreto es hilvanar
una historieta que una cada palabra con la que sigue. Para eso es necesario
usar la imaginación y el poder de visualización. Cada uno haga su propia
historia, ésta es un ejemplo.
Imagínense una
plantación de repollos y en el centro de ella,
un repollo enorme, del tamaño de una casa.
(Hay que
visualizarlo, con pensar no alcanza. Véanlo en su mente).
Al ser del
tamaño de una casa, tiene una puerta,
de esa puerta sale un avestruz que tiene hambre y sabe dónde encontrar un lugar donde
hallar alimento, pero esta apurado por comer, por lo tanto salta a un helicóptero,
se va volando,
aterriza y sigue su búsqueda en una patineta,
hasta llegar al
lugar deseado, donde encuentra un lápiz,
lo toma con el pico y hace agujeros en la
tierra…(véan en su mente cada objeto y lugar),
su comida predilecta resulto ser un gusano, uno muy grande que apareció de uno de los
agujeros. Aquí hay un problema, ¿es época de gusanos?.
Entonces el
avestruz consulto con un almanaque
colgado en un poste y se da cuenta de que no es la época adecuada, pero todavía
tiene hambre y corre por la autopista a buscar comida.
Estaba tan
apurado que se lleva por delante un poste de luz y se golpea en el mentón,
Con tanta fuerza
que se le cae en la cabeza la lamparita que en él había.
Y como en toda
historieta, cuando alguien se golpea la cabeza, oye el ruido de campanitas.
Siempre se puede
inventar una historieta similar, que nos permita relacionar cualquier lista de
palabras. Cuando tenga que hacer la repetición de esa lista, rememore la
historia sin contarla y cada una de las palabras las podrá mencionar sin
fallas; es más, notará que podrá recordar los términos en el orden inverso.
Berglas, con una
técnica tan sencilla, consigue despertar la habilidad instintiva de recordar
cosas con la condición de que hubieran sido correctamente codificadas y
almacenadas. De esto se obtiene una fórmula que parece casi mágica:
M=V+A o sea: Memoria = Visualización + Asociación
Este tipo de técnicas, una de las que, de manera similar, utilizo para improvisar cuentos y relatos, permite reforzar
el modo de operación natural del cerebro. Es como el empujón que necesita un
auto sin batería para poder arrancar.
Dijo Leonardo da
Vinci en una de sus notas, que “el hierro se oxida por desuso, el agua
estancada pierde su pureza y en climas fríos se congela; del mismo modo, la
falta de acción debilita los vigores de la mente.”
Con un poco de
práctica se evita que la memoria se oxide, quede estancada o se congele.
Especialmente en estos tiempos de computadores, celulares “inteligentes” y
televisión ininterrumpida.
¿Te resulto
interesante esta nota?
Te recomiendo el
libro “La memoria, alcances insospechados”, de Berglas y Playfair, donde podrás
descubrir mucho más sobre este tema.
miércoles, 5 de abril de 2017
Citas citables
Preocupate más por tu conciencia
que por tu reputación, porque tu consciencia es lo que sos y tu reputación es
lo que los otros piensan de vos; y eso, es problema de ellos.
Citas citables
Nunca tengas la cabeza tan alto que te la
puedan cortar, ni tan bajo que te la puedan pisar. Aprende a ser lo
suficientemente humilde para evitar que la arrogancia te ciegue, pero lo
bastante digno para no permitir que te humillen.
Citas citables
Me aparto de la gente que piensa que la insolencia es valentía y la ternura
cobardía; y me aparto también de quienes creen que el parloteo es sabiduría y
el silencio ignorancia. (Khalil Gibran)
Citas citables
Quien tiene un solo reloj, sabe la hora que es, el que tiene dos, nunca
puede estar seguro.
Citas citables
En la tierra hay suficiente como para satisfacer las necesidades de
todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos.
miércoles, 22 de febrero de 2017
¿Sos víctima o protagonista ?
Esa es la diferencia entre los que logran lo que quieren y los
que no; entre los que se sienten bien, alegres, felices y los que les cuesta
levantarse hasta de la cama. ... Entre aquellos que no importa qué pase, siempre de alguna manera logran convertirlo en viento a favor y los que
sufren cada abatida. ... Entre los que logran relaciones profundas y
reconfortantes con los demás y los que sufren una y otra vez... Entre los que logran mejores puestos de
trabajo, más abundancia, y aquellos que por más que lo intentan siempre
quedan en la última fila.
Se pueden tomar dos
tipos de roles:
El de VICTIMA, La víctima es una persona a la que los hechos que pasan "la sobrepasan". Una persona que se siente sin recursos, siente que lo de afuera (las otras personas, su trabajo y hasta el país donde vive) está complotando
El de VICTIMA, La víctima es una persona a la que los hechos que pasan "la sobrepasan". Una persona que se siente sin recursos, siente que lo de afuera (las otras personas, su trabajo y hasta el país donde vive) está complotando
para hacerle el día más difícil. Todo se hace "cuesta arriba", y lo poco que sale bien, no dura o casi ni se nota.
El otro rol es el de PROTAGONISTA. Esta es una persona que se hace cargo de sus decisiones, que se siente feliz de ser quien es y sabe lo que vale y lo que puede lograr. Las cosas no le pasan a él sino que "pasan por él". Agradece lo que se le presenta en el camino porque sabe que por más difícil que parezca siempre es para su bienestar. Y avanza.
El otro rol es el de PROTAGONISTA. Esta es una persona que se hace cargo de sus decisiones, que se siente feliz de ser quien es y sabe lo que vale y lo que puede lograr. Las cosas no le pasan a él sino que "pasan por él". Agradece lo que se le presenta en el camino porque sabe que por más difícil que parezca siempre es para su bienestar. Y avanza.
¿Y vos?
¿Sos víctima o protagonista?
¿Sos víctima o protagonista?
Mónica Ferreto
Gracias Mónica por tu colaboración con mi blog !
jueves, 29 de diciembre de 2016
Chino o Japonés
El chino y el japonés son
lenguas que sólo se parecen entre sí en que su escritura es ideográfica y en
que sus hablantes son xantodermos y de ojos rasgados. También tienen en común,
aunque esto es exógeno e incidental, el hecho de que nosotros no somos capaces
de diferenciarlos y los parodiamos y caricaturizamos como si fueran lo mismo.
El caso flagrante es el de la rotación de “r” por “l” en la pronunciación de lenguas indoeouropeas.
La cosa es simple. Los japoneses tienden a rotar “r” por “l”. Los chinos no, en ningún caso.
O sea, los chinos no dicen “si lompe el vidlio paga” En general es al revés, su dificultad en pronunciar la L, en posición líquida o precedida de otra consonante, los hace rotar “l” por “r”; exactamente al revés de los chistes que pueblan nuestros mundo mediatizado.
El chino puede cambiar “pueblo” por “puebro”, “árbol” por “arbor”, pero jamás dirá “albol”, eso es pronunciación japonesa. Y donde más dificultad tendrá será en pronunciar “pleito”, que rotará, aunque no directamente a “preito” si no en realidad a “pereito” o, si ya lleva algún tiempo de “paráctica”, a “peleito”; en suma, su dificultad tiene menos que ver con la “l” que con los sonidos formados por dos consonantes, a los cuales necesita intercalar una vocal muy breve.
Bueno, la cosa es algo más compleja, y bastante interesante. La composición que hizo, hace mucho tiempo, Juana Molina sobre el habla de los chinos en castellano fue impecable.
Lo que es seguro es que los chinos no hablan en japonés. No, al menos, como primera lengua, ni menos aún como lengua de transferencia al inglés o el castellano.
El caso flagrante es el de la rotación de “r” por “l” en la pronunciación de lenguas indoeouropeas.
La cosa es simple. Los japoneses tienden a rotar “r” por “l”. Los chinos no, en ningún caso.
O sea, los chinos no dicen “si lompe el vidlio paga” En general es al revés, su dificultad en pronunciar la L, en posición líquida o precedida de otra consonante, los hace rotar “l” por “r”; exactamente al revés de los chistes que pueblan nuestros mundo mediatizado.
El chino puede cambiar “pueblo” por “puebro”, “árbol” por “arbor”, pero jamás dirá “albol”, eso es pronunciación japonesa. Y donde más dificultad tendrá será en pronunciar “pleito”, que rotará, aunque no directamente a “preito” si no en realidad a “pereito” o, si ya lleva algún tiempo de “paráctica”, a “peleito”; en suma, su dificultad tiene menos que ver con la “l” que con los sonidos formados por dos consonantes, a los cuales necesita intercalar una vocal muy breve.
Bueno, la cosa es algo más compleja, y bastante interesante. La composición que hizo, hace mucho tiempo, Juana Molina sobre el habla de los chinos en castellano fue impecable.
Lo que es seguro es que los chinos no hablan en japonés. No, al menos, como primera lengua, ni menos aún como lengua de transferencia al inglés o el castellano.
martes, 27 de diciembre de 2016
A mis hijas.
No prometo, hija, impedir que tropieces ni estar pegado a ti para asistirte
en la caída. Te estorbaría mi excesiva protección, y te haría extremadamente
dependiente. Pero prometo estar ahí para cuidar tus raspones.
No prometo, hija, heredarte mi experiencia. No podría ser tuya. Tendrás que
adquirirla en carne propia. Pero prometo estar disponible cuando solicites mis
consejos.
No prometo, hija, solucionar tus problemas, aunque lo haría todo por ti. La
solución suele estar en tus manos y no en las mías, pero prometo ayudarte en lo
posible y escucharte cuando quieras desahogarte.
No prometo, hija, evitarte sufrimientos, no puedo cegarte a la realidad,
pero a veces sufrir es necesario para aprender a ser fuerte, pero prometo
ofrecerte mi hombro cuando necesites consuelo.
No prometo, hija, darte todo lo que quieras. En todo caso es mejor que
aprendas a dar. Los caprichos y las modas no son importantes pues se olvidan en
cuanto se consiguen, pero prometo hacer el mayor esfuerzo para darte lo
necesario.
No prometo hija, que serás tú el centro de mi atención, necesito también
atender otros asuntos por tu bienestar y el de toda la familia, pero prometo no
descuidarte y dedicar un tiempo especial solo para ti.
No prometo hija, caerte bien en todo momento, a veces no te gustara lo que
yo diga o haga, porque tengo la obligación de guiarte por el camino correcto.
Pero prometo no maltratarte ni humillarte cuando te corrija.
No prometo hija, que serás una niña mimada, a la larga te haría mucho daño.
Pero prometo que serás mi niña querida.
No prometo hija, estar a tu lado siempre. Soy mortal como cualquier humano.
Pero prometo enseñarte que existe un ser superior, que sí es eterno, a quien
podrás acudir siempre que quieras.
No prometo hija, ser un padre perfecto, pero prometo poner todo mi amor en
el intento.
(No conozco al autor/a)
martes, 20 de diciembre de 2016
Hay amigos
Hay amigos
eternos, amigos que son de piel y otros que son de piedra.
Hay amigos del
tiempo, de la escuela, del trabajo, de la facultad.
Amigos que se
aprenden, otros que se elijen y amigos que se aceptan.
Amigos del alma,
del corazón, de la sangre.
Hay amigos de
vidas pasadas, amigos para toda la vida, amigos que son más que amigos. Amigos
que son como hermanos y otros que son como padres.
Hay amigos que
se ven y otros que se escriben.
Por supuesto que
hay amigos que se van, que nos dejan; otros que vuelven y otros que siempre se
quedan.
Hay amigos
inmortales, amigos en la distancia.
Amigos que se
extrañan, que se lloran si se piensan.
Amigos que se
abrazan, que se miran.
Amigos del
pueblo, de noche y de día.
Hay amigos
hombres y amigas mujeres.
Amigos que
deliran y otros que son poetas.
Los hay para
hablarnos de todo, amigos con los que no hace falta decirnos nada.
Amigos nuevos, amigos
viejos, viejos amigos.
Hay amigos sin
edad, los hay gordos y flacos.
Hay amigos que
no siempre nos llaman y que no siempre llamamos, pero siempre están.
Amigos de hace
mucho tiempo, de poco tiempo, amigos de hace una hora y desde ahora.
Hay amigos que
dejamos ir, otros que no pueden venir, amigos que están lejos y amigos del
barrio.
Hay amigos de
las palabras, de la calle, de los bares.
Hay también
amigos invisibles, amigos sin lugar…
Amigos míos,
amigos tuyos, amigos nuestros. Amigos en común, amigos del teatro, de la
música.
Hay amigos que
están tristes, otros que están alegres, amigos que están en la luna y otros en
el cielo.
Todos,
todos los amigos tienen algo en común: son indispensables y los llevamos en el
corazón.
jueves, 1 de diciembre de 2016
Rapidez mental con humor (caso 2)
Un señor estaba
sentado en el avión al lado de una simpática nena. El hombre miro a la nenita y
le dijo: “Charlemos. He oído decir que los vuelos parecen menos largos si uno
conversa con la persona que tiene al lado”.
La niña, que
acaba de abrir un libro para ponerse a leer, lo cerró lentamente y dijo con voz
muy suave. “¿sobre qué le gustaría conversar?”
“Pues, no sé”,
dijo el hombre. “¿Qué tal física nuclear?” Y mostro una gran sonrisa.
“Bueno”, dijo
ella, “Ese parece ser un tema interesante, pero déjeme hacerle una pregunta
primero.. Un caballo, una vaca y un ciervo comen lo mismo: Pasto. Pero el
excremento del ciervo es como bolitas pequeñas, el de la vaca es una pasta y el
del caballo parece una pelota de pasto seco. ¿Por qué cree usted que sucede
esto?”
El señor,
visiblemente sorprendido por la inteligencia de la nena, lo pensó un momento y
luego dijo: “Hmmm, no tengo ni idea…”
A lo cual la
delicada y dulce nena contesta:
“¿De verdad se
siente calificado para discutir sobre física nuclear, cuando no puede opinar
sobre una mierda?”
Rapidez mental con humor (caso 1)
Un profesor esta
almorzando en el comedor de la universidad. Un alumno viene con su bandeja y se
sienta al lado del profesor.
El profesor,
altanero, le dice: “Un puerco y un pájaro no se sientan a comer juntos”
A lo que el
alumno contesta: “Entonces, me voy volando”. Y se cambia de mesa.
El profesor,
verde de rabia, decide aplazarlo en el próximo examen, pero el alumno responde
con brillantez a todas las preguntas, entonces le hace la siguiente pregunta:
“Usted está
caminando por la calle y se encuentra con una bolsa, dentro de ella hay un paquete con sabiduría y otro con mucho dinero ¿Cuál de los dos se lleva usted?
El alumno
responde: “El dinero”:
El profesor dice:
“yo, en su lugar, hubiera agarrado la sabiduría ¿no le parece?”
“Cada uno toma
lo que no tiene!” responde el alumno.
El profesor,
histérico ya, escribe en la hoja del examen “Idiota” y se la devuelve.
El alumno toma
la hoja y se sienta. Al cabo de unos minutos se dirige al profesor y le dice:
“Señor, me ha firmado la hoja pero no me puso la nota”
martes, 29 de noviembre de 2016
Porque nos decimos "che"
Nuestro idioma castellano fue impregnado y enriquecido con expresiones
propias de las lenguas quechua, mapuche, guaraní y otras que aportaron una
enorme y significativa variedad de palabras. En cuestiones de identidad e imagen,
centramos la atención en la palabra “che”, una interjección usada en el Rio de
la Plata para dirigirse a una persona. “Che” contribuyó a la definición de
nuestra identidad como ciudadanos argentinos, a tal punto que en una época
fuimos conocidos como “los che”. Es un término que cuenta con orígenes locales,
dado que muchas de las culturas pre hispánicas eran conocidas gracias a esta
raíz (pueblo/gente/tribu).
“Che” es una raíz diseminada por los cuatro puntos cardinales,
identificando a diversas culturas ancestrales: Mapuche (gente de la tierra),
Tehuelche (gente bravía), Huilliche (gente del sur), Picunche (gente del
norte), Puelche (gente del este), Ranculche (gente del noroeste), Pehuenche
(gente de la zona del pehuén). Denominaciones asociadas: Pichinche (poca
gente), Bochinche (gente bulliciosa).
La voz indígena “che” tiene disímil significado según provenga de la lengua
mapuche o guaraní. En guaraní significa “ego, yo, mío” por lo que si alguien de
ese origen dijera “che señora” si bien suena a confianzudo, se trata en
realidad de un respetuoso “mi señora”.
Habitualmente empleamos indistintamente sinónimos propios de este mestizaje
lingüístico: cachete-mejilla, chapar-apropiar, chinchulín-intestino,
chirle-aguado, chupao-ebrio, chusma-chismoso, chacra-granja, cucha-casilla,
gualicho-brujería, mushi-gato, yapa-agregado, chalchalero-zorzal,
chucho-escalofrío, guacho-huérfano, carpa-tienda, manta-abrigo, opa-zonzo,
nana-lastimadura, pampa-llanura, pilcha-ropa, poncho-manta, pupo-ombligo,
upite-ano, chancho-cerdo, vincha-faja, usuta-sandalia, yuyo-hierba, y así
cientos más como: achura, choclo, pucho, morocha, gaucho, mamá, tata, chaucha,
chúcaro, chacarera, papas, pichi, ñudo, humita, pochoclo, cuco, chiripá, chiruza
y canchero.
Palabas que permanecen vivitas en nuestro lenguaje cotidiano, a modo de una
más que interesante “penetración cultural indígena”.
Es sorprendente que las empleemos desconociendo su origen.
(resumen de una nota de Carlos Medrano en su columna del periódico “La Cita”)
sábado, 15 de octubre de 2016
¿Cómo era el primer libro?
¿Cómo
era el primer libro, estaba impreso o escrito a mano...?, ¡no!.
¿Estaba
hecho en papel o sobre alguna otro material...?, ¡no!.
¿Se
lo podría hallar en alguna biblioteca...?, ¡no!
El
primer libro no se parecía en nada a los de nuestros días. El primer libro no
descansaba en un estante. Tenía manos y pies, hablaba y hasta cantaba... se
trataba de un libro vivo: El Hombre. No sabía leer ni escribir; no existía el
papel ni la tinta, ni la pluma, él mismo
era el libro, pero todavía no lo sabía...
Las
tradiciones de los antepasados, las leyes y las creencias, se conservaban en la
memoria de los Hombres. Estos morían pero sus conocimientos se transmitían de
padres a hijos pasando de un oído a otro. Existen aún muchas historias que
todavía perduran, pero jamás fueron escritas, como los cuentos de hadas y las
leyendas.
Hace
mucho tiempo, en Grecia, se tenía la costumbre de cantar la Ilíada y la Odisea
que eran la guerra entre los Griegos y los Troyanos. Transcurrieron siglos
antes de que se escribiera lo que se cantaba. En una época más cercana a
nuestro tiempo, los mensajes y las cartas se transmitían oralmente con
mensajeros que los memorizaban y luego repetían al destinatario. Hacía falta
una memoria increíble... sobre todo cuando se enviaban varios correos.
Hace
muchísimos años, un anciano, para no olvidar los recados, hizo un nudo en el
pañuelo que le recordaría lo que debía hacer pero al tener varios temas que
resolver, los nudos perdían su importancia por no tener una simbología clara.
Si éste hombre hubiera hecho nudos diferentes y a cada uno la representación de
una letra o palabra, hubiera sido más fácil. Cualquiera podría descifrar su
ayuda memoria.
Estas
“cartas nudo”, efectivamente existieron. Así escribían los Tártaros, los
Persas, los Mexicanos y los habitantes de Perú; éstos últimos eran muy hábiles
en el uso de este sistema. En lugar de pañuelos, utilizaban cuerdas. Una,
bastante gruesa a la cual se ligaban una franja de bramantes multicolores de extensión y grosor
diferentes. Se hacían nudos en estos bramantes que cuanto más cerca estaban de
la cuerda principal, más importante era el mensaje. Así mismo, los colores eran
vitales; un nudo negro significaba la muerte, uno blanco era dinero y paz, uno
rojo implicaba guerra, uno amarillo, oro y si era verde, se refería al pan.
Los
nudos sin color significaban cifras: los nudos simples eran las decenas, los
dobles las centenas y los triples millares.
Leer
una carta de éste tipo era muy difícil, había que tener en cuenta el grosor de
la cuerda, la manera como estaban hechos los nudos, cómo se situaban y además
los colores. En Perú, a este sistema alfabético se lo denominaba Kwipa.
Un
sistema similar tenían los indios Hurones y los Iroqueses, que utilizaban
caracoles de colores y de distintos tamaños que ataban a un hilo, reemplazando
así a los nudos. Lo más importante era el color:
El
blanco quería decir paz.
El
negro era de mal augurio, significaba muerte.
El
amarillo era Oro o un tributo.
El
rojo la guerra o un peligro.
Esta
forma de comunicación perduró en el tiempo, La marina estableció un alfabeto
completo de pabellones izados sobre un mástil y también los ferrocarriles
utilizaban esta estrategia.
Era
un sistema de escritura avanzado en su época que podía resultar difícil de
interpretar si no era acompañado por un correo que a viva voz lo tradujera
textualmente.
Supongamos
cuatro conchas marinas suspendidas de un bramante: una blanca, una amarilla,
una roja y una negra; el mensaje podía ser:
“Haremos una
alianza con ustedes si nos pagan un tributo, pero si no aceptan pagarlo, les
haremos la guerra y los mataremos a todos.”
El
mismo mensaje también podía
interpretarse como:
“Les pedimos hacer
la paz y estamos dispuestos a ofrecerles oro. Nosotros pereceremos si la guerra
sigue.”
Para
evitar males mayores, aquel que enviaba un mensaje o una carta, debía llevarlo
y leerlo personalmente y en voz alta para evitar malas interpretaciones. El
mensaje no podía reemplazar a una persona…
En
las cavernas de Francia y de España, se hallaron dibujos que no sólo contaban
las historias de las cacerías que se hacían sino que también nos cuentan las
creencias de estos hombres prehistóricos. Si bien estas figuras eran muy
aproximadas a la realidad, lo cierto es que no eran suficientemente expresivas
para que nosotros pudiéramos llegar a saber que pensaban aquellos artistas que
dejaron sobre la roca sus imágenes de lo cotidiano.
Los
jeroglíficos egipcios, constaban también de dibujos. El francés Champollión, a
mediados de 1822, tras largos estudios y análisis de los mismos, llegó a la
conclusión de que algunos símbolos
podían representar tanto palabras enteras como sílabas o sólo letras. Los egipcios utilizaban a menudo este medio para dibujar
un nombre que no se podía representar de otra manera. Por ejemplo, “escarabajo”
en egipcio se escribe hpr (los egipcios
omitían las vocales). Pero al verbo Ser,
se lo designa igualmente por la misma
palabra: hpr, entonces, cuando debían
escribir la palabra ser dibujaban un
escarabajo.
Con
el tiempo algunas imágenes fueron reemplazadas por sílabas y finalmente por
letras; y de esas letras deriva nuestro alfabeto.
¿Por
qué cambiaron las letras?, porque la vida de los hombres cambia. Las tribus
nómadas pasaban de la caza a la agricultura y a la ganadería. Los hombres se
hicieron comerciantes o artesanos, y era imposible para ellos hacer dibujos
precisos de todos sus bienes y mercancías. Aquí aparecen por primera vez los
signos especiales para marcar la propiedad. El signo suprime cada vez más el
dibujo. La escritura de los Persas y de los Babilonios, ya no los contiene, ya
se manejan con una serie de líneas y trazos sobre tabletas de arcilla con un
bastón puntiagudo. Obteniendo trazos finos y con forma de cuñas, de ahí surge
el nombre de escritura “cuneiforme”. Esta escritura, también compleja, fue descifrada por el profesor Grotefend tras el
estudio de las piedras funerarias de los reyes persas.
Así como fueron
desapareciendo las tabletas de arcilla, también fueron utilizándose cada vez
menos la carta y el sobre de papel con su correspondiente estampilla… y
llegamos a la maravilla de los correos electrónicos y es gracias a una
irrefrenable necesidad de superación, y a enormes esfuerzos en el estudio de
antiguas culturas, que logramos obtener el sistema de comunicación que tenemos en
éste momento, que hace posible leer un texto, de los infinitos que hay; por
ejemplo, uno que hable sobre el origen de la escritura!, una historia sobre la que todavía queda mucho
por decir.
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