domingo, 2 de febrero de 2014

El uso apropiado de la coma.

El arte de saber escribir para poder comprender el mensaje.
                                    La importancia del uso de la coma
                     Ejemplos sobre la importancia del uso adecuado de la coma:

   Una coma se puede interpretar como una pausa o inmediatez…
No, espere.
No espere.

   Puede hacer desaparecer tu dinero…
23,4
2,34

   Puede señalar triviales o crear héroes…
Eso solo, él lo resuelve.
Eso, sólo él lo resuelve.

   Puede ser la solución o señal de la ruina…
Vamos a perder, poco se resolvió.
Vamos a perder poco, se resolvió.

   Puede cambiar una opinión…
No queremos saber.
No, queremos saber

   La coma puede condenar o salvar…
No tenga clemencia.
No, tenga clemencia.

Una coma hace la diferencia entre dos puntos de vista. Imaginemos el siguiente ejercicio:
“Si el hombre supiese el valor que tiene la mujer se arrastraría en su búsqueda”.

*Si eres mujer, seguramente pusiste la coma después de “mujer”…
“Si el hombre supiese el valor que tiene la mujer,  se arrastraría en su búsqueda”.

*Si eres hombre, seguramente pusiste la coma después de “tiene”.
“Si el hombre supiese el valor que tiene,  la mujer se arrastraría en su búsqueda”.

Es como para tener en cuenta.

Con una lista de palabras...."El caminante"

Lista de palabras:  Sol, Luna, Mar, Playa, Cuna, Río, Piedra, Montaña, Pared, Gorra                                             
                                                   El caminante
Antes, el sol de verano era disfrutable. Calentaba, tostaba pero era el amigo que se esperaba todo el invierno. Hoy, con no poco esfuerzo, logramos que el sol provoque un ardor en la piel que lastima. Qué lástima, que increíble; haber conseguido que nuestra fuente de vida, a millones de kilómetros, sin tocarlo, sin manipularlo, sea algo de lo que debemos cuidarnos por el daño que puede causar… el sol nos puede dañar… nosotros destruimos el medio ambiente y el peligroso es el sol, que irónico, que gracioso, que hipocresía… En cambio la luna sigue siendo amiga, se refleja tenuemente sobre el mar con su luz delicada, suave; luz que se parece a una caricia cuando, los que gustamos de la playa, salimos a caminar; sin apuro, solo a disfrutar del sonido del agua mientras desparrama su espuma sobre la arena. Arena que lleva y trae y que nunca es la misma y que a veces, sobre la superficie  cambiante, marca escalones en los que uno se puede acomodar como si fuera una cuna, mientras  dejamos que la mirada se pierda en la inmensidad de un horizonte que nunca es una línea recta. Lo que vemos no es exactamente lo que es.
Diferente es el paseo por la costa de un río, en el que la caminata a veces es piedra sobre piedra y el horizonte puede estar  en el contorno de una montaña que no siempre es como una pared infranqueable.
Son paisajes distintos y, tal vez, sensaciones distintas; pero tienen cosas en común. Como todo lo que existe a nuestro alrededor; todo y todos tienen y tenemos cosas en común. Son esas cosas que logran que uno se sienta identificado o que se emocione y nos permite descubrir otros sentimientos, o los mismos pero que estaban escondidos, y ya no les dábamos identidad.

Donde sea, en cualquier lugar que me encuentre, buscare un lugar donde ir a caminar con absoluta libertad. Me pondré mi vieja gorra para cubrirme del sol, que sigue siendo un amigo estelar, y trataré de que en la playa, el río o por donde transcurra mi tiempo, mis huellas queden marcadas.

(Improvisación en el prog "El cazador de historias" - Autor: Rubén Chamorro)

El bambú

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante; también es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: "¡Crece, maldita seas!"
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes: 
Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!
¿Tardó solo seis semanas crecer?, no. La verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.
Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo., nos sentimos frustrados y tentados a abandonar todo.  En esos momentos es cuando debemos  recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que -en tanto no bajemos los brazos, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos-, sí está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando este al fin se materialice.
El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo, dedicación, perseverancia y fé.

Hemos de aprender que estamos sembrando a futuro y podremos ver que la espera siempre vale la pena.

                   (Ignoro quien es el autor, si alguien me lo dice, lo agrego, obviamente)

Desiderata

                                                                DESIDERATA
                                                Iglesia Saint Paul – Baltimore (1693)

Camina plácido entre el ruido y la prisa, y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.
En cuanto sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Enuncia tu verdad en una manera serena y clara; y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante; también ellos tienen su propia historia.
Esquiva a las personas ruidosas y agresivas, pués son un fastidio para el espíritu. Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado;  pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos lo miso que de tus planes. Mantén el  interés en tu propia carrera, por humilde que sea; ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.
Sé cauto en tus negocios, pues el mundo está lleno de engaños. Más no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe. Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales. La vida está llena de heroísmo.
Sé sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños, es perenne como la hierba.
Acata dócilmente el consejo de los años, abandonando con donaire las cosas de la juventud. Cultiva la firmeza del espíritu para que te proteja en las adversidades repentinas. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad; sobre una sana disciplina, se benigno contigo mismo.
 Tú eres una criatura del universo, no menos que las plantas y las estrellas; tienes derecho a existir, y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera; por eso debes estar en paz con Dios, cualquiera que sea tu idea de El, y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida, aún con toda su farsa, penalidades y sueños fallidos, el mundo es  todavía hermoso. 

¿Cómo es este pueblo?

Cuentan que un día, un anciano estaba sentado al pie de un árbol en las afueras de la aldea, cuando llegó un desconocido que le preguntó:
-¿Cómo es la gente de su pueblo?
-¿Cómo era la gente de la última aldea en que usted vivió?- respondió el anciano con otra pregunta.
- ¡Era amabilísima, allí fui muy feliz. Todos eran bondadosos y tal era su generosidad, que nunca dejaban de ayudar a quien veían en apuros…!
- Ya comprobará usted que aquí la gente es muy parecida a esa.- respondió el anciano.
Al día siguiente, otro desconocido, se detuvo a hablar con el viejo.
-¿Qué tal es la gente de este lugar? – pregunto el desconocido al anciano.
-¿Cómo se portaba la del último pueblo donde usted estuvo?- le pregunto a su vez el viejo.
-Era un pueblo terrible, todos eran egoístas y viles. Allí no había nadie dispuesto a ayudar a nadie.

-Pues… temo que aquí, usted  hallará lo mismo-

               (No se quién es el autor, si me lo dicen lo agrego, obviamente)

Cuántos de cada signo se precisan para cambiar una lamparita...

                    Dime de qué signo eres y te diré cómo cambias una lamparita…!

¿Cuántos de ARIES se necesitan para cambiar una lamparita ?
Sólo uno, lo hará en pocos segundos, pero se necesitarán muchos focos; los romperá al ponerlo muy rápido.

¿Cuántos de TAURO…?
Ninguno. A los Tauro no les gusta cambiar nada.

¿Cuántos de GEMINIS…?
Dos, por supuesto. Van a tardar todo el fin de semana; pero cuando terminen… el foco hará el aseo de la casa, hablará francés y dará luz del color que se le pida !

¿Cuántos de CANCER…?
Sólo uno, pero tendrá que pasar tres años en terapia para sobrellevar el proceso.

¿Cuántos de LEO…?
Un leo no cambia lamparitas, a no ser que él sujete la bombita mientras el mundo gira en torno a él.

¿Cuántos de VIRGO…?
Vamos a ver… Uno para apretar el foco, uno para tomar nota de cuando se quemó el mismo y la fecha en que fue comprado; otro para decidir quién tuvo la culpa de que se quemara el foquito, diez para remodelar la casa… en cuanto el resto cambia la lamparita.

¿Cuántos de LIBRA…?
Bueno, en realidad no sé… pienso que depende de cuando se quemó el foco… tal vez uno…, si fuera un foco común, pero dos, si la persona no sabe dónde encontrar un foco… o tal vez…

¿Cuántos de ESCORPIO…?
Quien es el que quiere saber?, porqué pregunta?,  acaso es policía?

¿Cuántos de SAGITARIO…?
El sol está brillando, es  temprano, tenemos toda la vida por delante y usted esta preocupado por cambiar una estúpida lamparita…

¿Cuántos de CAPRICORNIO…?
Ninguno, Los capricornio no cambian lamparitas, a no ser que de esto derive un buen negocio.

¿Cuántos de ACUARIO…?
Van a aparecer cientos de Acuarios, todos compitiendo para ver quién va a ser el único en traer luz al mundo…

¿Cuántos de PISCIS…?

¿Qué… se apagó la luz…? 

( ¡un poco de humor siempre es bien recibido !)

Con una lista de palabras improvisadas.

                  Lista: Mar, teléfono, vida, sol, luna, nubes, arena, estrellas, calor, frío. 

Recorrí  varios cientos de kilómetros para verlo. Ahí está. Con toda su inmensidad. La altura de la montaña me conmueve; el océano me conmueve. No sé por qué. Dos paisajes tan diferentes y me emocionan por igual. Pero en esta ocasión,  el mar es lo que estaba necesitando. Caminar por la playa, a pesar del frio invernal,  levantar algunas piedras de pulido perfecto; creer que tal vez, el  agua arroje a mi paso un gigantesco caracol, digno de la envidia de todos los vendedores de recuerdos… necesitaba ver el horizonte. Me ayuda a abrir la mente. Lejos del teléfono, de la locura cotidiana, de la tecnología que me atraviesa todo el tiempo con sus invisibles señales… preciso pensar en silencio como  encontrar la manera de disfrutar de esta vida.
Allá, a diez kilómetros puedo distinguir un barco, puede que sea un pesquero; quinientos metros más, podría estar navegando el carguero más grande del mundo y ya no lo vería.
Caminar y caminar desde lo más alto del sol hasta lo más alto de la luna. Esperar que las nubes no me tapen uno ni la otra; dejar huellas bien marcadas en la arena mojada y en la seca, y pasar horas después para buscarlas… por aquí pasé yo, diría con un gesto payasesco. Trataría de ir en el camino opuesto  a las luces. Las estrellas se ven mucho más. Pareciera que el cielo es otro, pero es el mismo que tengo encima todos los días. Algo diferente tengo que hacer para verlo distinto.
Horas de caminata silenciosa para llegar al punto  más lejano que tenía; diez kilómetros. Ahora queda la vuelta. Ya tuve hambre, tuve sed, sentí el calor y el frío… todo un movimiento que sirve para re cargar la energía. Mañana el sol saldrá igual que siempre, me levante o no y para cuando se asome, pienso estar de pie.

(Improvisación en el programa "El cazador historias"), los oyentes llaman y dejan una lista de 10 palabras, de ahí surge el relato. 
Autor: Rubén Chamorro

Con una lista de palabras sueltas...

                      Lista: Perder, ganar, jugar, sonreír, llorar, sentir, ver, luchar, animarse, paz.

El pobre perro tenía todas las de perder. El viento soplaba  y la bolsita de nylon cada vez  volaba más alto. No importaba  cuanto saltara y menos aún todo lo que ladrara, no lograría ganar a la picara brisa que se llevaba el objeto de su cacería. Una bolsa de mercado. No podía dejar de mirarlo. Se agachaba, movía la cola, altas las orejas, la lengua afuera y ladrido y ladrido y ladrido… Sólo se trata de jugar y divertirse. Por un momento, me pareció, que lo vi sonreír ! Si se lo digo a alguien me van a tratar de loco, o estúpido; todos saben que los animales no tienen este tipo de gestos ni ningún otro como llorar. Pero era su actitud lo que reflejaba ese gesto.  Una mañana soleada, una correa que se corto, un alambrado roto y…  la calle. ¿Que podía sentir sino felicidad ? Hay que ver a un perrito luchar contra el viento por una bolsa y habría que animarse a imitarlo. Esta libre, feliz, despreocupado y en paz. ¿Y la bolsita?, es lo que menos importa.

(Improvisación en el programa "El cazador de historias" En Radio Sentidos.com.ar            Autor: Rubén Chamorro)

Con una lista de palabras...

                          Lista: Yo, tu, el, nosotros, vosotros, ellos, no, si, duda, seguridad 


Nadie sabía que era lo mejor, pero todos creían tener la mejor respuesta, o la respuesta más adecuada; YO no estaba tan confiado en mi conocimiento y menos, en el que supuestamente tenían los demás, en tanto TU podías exprimir tu intuición y llegar a conclusiones que EL jamás  llegaría a entender.  Mientras  NOSOTROS nos quedamos clavados en la convicción de poder dislocar el pensamiento común,  y hacerlos entender la realidad de la irrealidad, de lo ficticio y de las utopías, VOSOTROS navegaran las turbias aguas de lo aprendido en base a las experiencias ajenas; sin tener noción en la mente propia, de lo que es el dolor, la angustia, el miedo, la incomprensión… la soledad. NO, nadie sabe lo que sabe, cuanto sabe, pero SI pueden llegar a imaginar lo que les cuesta todo aquello que no están capacitados para comprender. No se puede hallar respuestas si no se aprende a encontrar las preguntas, y esto ocurre porque nuestra ignorancia es extrema; no importa nuestro avance tecnológico. Algún día sabremos todas las respuestas correctas,  pero eso será algún día; fecha desconocida, incierta y lejana, muy lejana, sin la menor DUDA; pero por ahora, sólo podemos tratar de entender que estamos en un camino de ida hacia la comprensión de lo que es el todo, aunque con toda SEGURIDAD nuestro paso es, necesariamente, mucho más  lento que lo que nuestra ansiedad exige. 

(Improvisación en el programa de radio "El cazador de historias", Radio Sentidos.com.ar)
Autor: Rubén Chamorro

¿Cómo nace un paradigma?

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula. En cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.
Después de un tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a palos. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de la fruta. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos.
La primera  cosa que hizo, fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. A pesar de que no les tiraron agua. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.
Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente el último de los veteranos fué sustituido.
Los científicos quedaron entonces, con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.
Si fuese posible preguntar a alguno de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería:
“No se… aquí, las cosas siempre se han hecho así.”

viernes, 25 de enero de 2013

Citas citables...

No es lo mismo perder que rendirse.

Citas citables...

Si logras tener tu casa organizada y ordenada, descubrirás que eso se reflejara en tu vida. (Adriana Augurio)
No importa cuántos pasos tengas por delante, si no das el primero, no llegarás nunca.
Nadie nace con miedo. El miedo se enseña, se inculca y se educa en base a él. No es bueno, pero sí, es necesario.
Algunas personas tocan el cielo con las manos, pero no dejan de apoyar los pies sobre el infierno.
El poder nunca se gana, siempre se es conferido. Ser esclavo, siervo o sumiso, es una elección propia.

Matemáticas: su evolución desde 1950

                    Vean cómo fue el cambio en el área matemática:
1. Enseñanza de matemáticas en 1950:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100. El costo de producción de ese carro de leña es igual a 4/5 del precio de la venta.
¿Cuál es la ganancia?
2. Enseñanza de matemáticas en 1970:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100. El costo de producción de ese carro de leña es igual al 80% del precio de la venta.
¿Cuál es la ganancia?
3. Enseñanza de matemáticas en 1980:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.
¿Cuál es la ganancia?
4. Enseñanza de matemáticas en 1990:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80. Escoja la respuesta correcta que indica la ganancia:
a) $ 20.  B) $40.   C) $60.   D) $80.   E) $100.
5. Enseñanza de matemáticas en 2000:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80. La ganancia es de $ 20.
¿Es correcto?  Si   -  No
6. Enseñanza de matemáticas en 2010:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80. Coloque una X en la cifra  que representa la ganancia.
(  ) $40    (  ) $60    (  ) $20    (  ) $80    (  ) $100
7. Educación por competencias:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80. Reúnanse en equipos de 4 para decidir:
a) El nombre del cortador de leña. (Lenguas)
b) Dibujen al hombre cortando la leña. (Artísticas)
c) Hagan la siguiente operación 100-80= veint... (Matemáticas)
d) ¿Hace bien el hombre en cortar la leña?. (Ética)

Con un poco de humor también se puede reflexionar.

lunes, 8 de octubre de 2012

SENTIDOS

                    Programas de Radio sentidos unidos en un monólogo
El último aplauso
Que sabes de amor
Variete de sensaciones
Planeta tango
El cazador
El reloj de arena
A contramano
Tragáme tierra
El punto de fuga
Con pecado concebidas
Pasalo a nafta
La butaca
Dialogando
Pent – Las redes del esquimal  (tecnología)
Vale todo
IMC  – Información médica caliente (Obesidad)
Conocer un poco más
Revuelta de amor
Nuevo equipo
Historias y canciones del 3er planeta
El artista
Laten bolas
Universeros
Odisea de radio
DUIT (Decisión, Unión, Iniciativa y Trabajo)
Te doy mi voz
Desde la fila 3
La naranja Mecánica
Todos los gatos caen de pie

                                                                      SENTIDOS
                                                Rubén Chamorro: “El cazador de historias”                          

Soy El cazador de historias. Recorro mi pequeño mundo, muchas veces A contramano, con la pretensión de quedarme hasta escuchar El último aplauso de esta obra de teatro magistral que, inocentemente, llamamos vida. Lo camino a veces lento, otras corriendo y otras, tropezando o a los empujones; pero como sea que lo transite, intento no mirarlo pasar como si me hubiera sentado junto a  la ventanilla del tren. Vivo esta vida transitoria sintiendo sobre la cabeza, El reloj de arena, que a pesar de su silencio, no me dejará olvidar que soy un punto en una recta invisible. Soy electricidad, corriente, energía en un envase con fecha de vencimiento. Desde hace años sé que, en el ir y venir cotidiano, sin pretenderlo, de manera casi inconsciente, estoy buscando El punto de fuga en el que termina o empieza mi aprendizaje; lo que no sé, es si ese punto es el de mi origen, el de mi final o si los dos son la misma cosa.
El trayecto parece largo, pero no lo es. Definitivamente no lo es. Voy conociendo gente que de buena o mala manera me enseñan algo que necesito saber; y no me intereso en saber sobre lo
malo, (con sufrirlo y entenderlo me es suficiente), prefiero saber sobre lo bueno. En este mundo en el que todos intentan seducir a todos, parece que la pregunta menos frecuente y más necesaria, a veces sutil o escondida, es ¿Qué sabes de amor?, y hago una inversión con mi tiempo pensando primero ¿en qué tipo de amor piensan más las personas Con pecado concebidas?; en el de padres, el de hermanos, el de hijos, el del barrio o en el más complicado de sostener que es el de pareja?. Me pregunto cada tanto si las personas se detienen a hacerse preguntas sobre sí mismas, (y si se atreven a responder…), o si prefieren huir del silencio provocador de pensamientos, para  diluirse en el volumen alto de su equipo de audio.
Muchas veces dije: Trágame tierra, cuando todas mis respuestas eran indicadoras de que me aferraba más al origen de una herida, que a ser simplemente un portador de cicatrices (la mayoría de las cuales no se ven). Las marcas son sólo eso, un recordatorio de algo que ya pasó y nos dejo una experiencia; el tatuaje, visible o no, de un castigo recibido o un amor perdido. Todos estamos marcados y todos nos lamemos las heridas hasta que, en algún momento, dejamos de hacerlo.
Ciudad de amores, tierra de amores; un mundo de pasiones… a cada paso la vida nos enamora, si es que la miramos; en cada esquina las miradas se cruzan y seducen. En cada barrio se chamuya, se versea, se ríe, se llora; se grita y susurra, se canta y se baila, en cada esquina la sensualidad brota en cada paso creando una Variete de sensaciones que no queremos abandonar. Sensualidad que se dispara desde una calle cualquiera hasta que en la ciudad se hizo tango y, por sí sola, se hace una ciudad tango, un Planeta tango que no deja de murmurar: 
“A tu espíritu ponéle más pilas o Pasálo a nafta pero, como sea,  viví con ganas!”.
Soy un cazador que, casi infructuosamente, mira, escucha y descubre que todos tenemos historias que nos enlazan con otros; que cada uno tiene la suya, y que cada una que escuchamos, se merece el mayor de los respetos; pero, muchas veces, hay palabras que no son escuchadas, aunque fueron dichas con la mejor de las intenciones. A veces las puedo imaginar, casi diría que las puedo sentir. Me siento cómodo en La butaca del auto, medio perdido entre las montañas y quiero creer que están ahí, flotando. Laten bolas mágicas, que como pompas de jabón, al tocarlas, explotan y  esas palabras perdidas se liberan, quedan a disposición de aquel que necesitaba escucharlas, si es que uno está dispuesto a escucharlas… me quedo Dialogando con seres lejanos - ¿quién no  habla sólo en algún momento?-  en una charla loca en la que Vale todo, porque todo sirve. Lo bueno o lo malo. Es cuestión de abrir la mente para Conocer un poco más, de todo y de todos y transformarse en El artista que sube a un escenario y se pone el traje de la piel de otro, para que cada uno intente captar el mensaje profundo del sentimiento ajeno; aunque nunca es fácil escaparse de Las redes del esquimal que nos atrapa bajo el agua helada y nos obliga a pensar en nada más que uno mismo, tratando desesperadamente de dar una bocanada más de aire. Es ese instante en que nos damos cuenta de que no somos más que una molécula, apenas somos seres Universeros que creen en la posibilidad de escuchar algún día las Historias y canciones del tercer planeta al que, posiblemente, jamás llegaremos, pero sin dejar de pensar que somos dueños de todo. Tal vez, la desesperada toma de aire, en el último segundo de la conciencia, nos permita abrir algo más que los ojos, abrir la mente; y entonces sí, estar
 dispuestos a formar un Nuevo equipo, escaparnos de la red para mezclarnos en una Revuelta de
 amor, por el todo, más que por las partes. El último segundo de conciencia… el instante en que algo o alguien nos dará Información médica caliente, que nos dirá sobre la importancia de la paz interior. Quizás ese sea el momento en el que desearemos hacer estallar las burbujas de las palabras perdidas, con el deseo de que no sea tarde.
Lo nuestro es una odisea de radio y en ese viaje por el éter, con decisión, unión, iniciativa y trabajo, mucho más de lo que cualquiera pueda imaginar, le decimos al oyente: Te doy mi voz, y damos  mucho más que eso. Desde la fila tres de un teatro con millones de actores, nos hacemos parte de las historias cotidianas y masticamos la naranja mecánica de una realidad, que muchas veces nos abruma, pero que a pesar de lo dura que resulte, deseamos exprimirla hasta que salga la última gota. Todos los gatos caen de pie siempre, pero nosotros somos humanos y tal vez por eso, muchas veces tenemos que hacer un gran esfuerzo para despegar las rodillas del piso. Siempre se puede.     
Soy el cazador de historias que, cada día, me visto con las pieles de otros para contarles, lo mucho o poco que aprendí, y que comparto con todos, con todos los Sentidos.

                                                                     Rubén Chamorro  (El cazador de historias)  Agosto 2012

sábado, 8 de septiembre de 2012

Quien

Parte una estrella rota,
y el infinito prepara sus brazos para atraparla,
y el hombre, prisionero,
no puede hacer más que mirar
y tratar de comprender.
Pobre hombre, hombre pobre,
con sus pies encadenados
al adoquín milenario de la vieja calle.
El espacio se contorsiona, se despereza,
y no podemos más que ser testigos,
minúsculos testigos, de todo y de nada,
del  todo y de la nada,
porque no somos capaces más que de comer
la carne de nuestra propia ignorancia
y beber la sangre de nuestra idiotez extrema.
Cae la tierra cósmica sobre nuestros ojos ciegos,
y gesticulamos bailes perversos
al son de clarines que nos ensordecen, agobiantes…
clarines hechos con huesos ilustres
de sabios no tan sabios.
Cuelgan ideas de éxtasis de las mentes
de los genios, no tan genios,
que apenas son menos ignorantes que los ignorantes
y que infructuosamente
siguen tratando de inventar la justificación
de una piedra rota que vaga,
perdida en el espacio lleno de vacio,
más allá de la nada,
con la insensata creencia paranoica
de llegar a saber, quien,
en la inmensidad del universo,
arrojó la primera piedra

                                    Rubén Chamorro

jueves, 6 de septiembre de 2012

Soledad

Mi soledad, es absolutamente mía, nadie la conoce como yo... con ella me siento a tomar un café y conversamos en absoluto silencio. Mi soledad es fiel a mí y yo lo soy a ella, jamás nos mentimos ni exageramos. Camina conmigo, tomándome del brazo, en medio del gentío que grita y vocifera y se hunde en el mundo celular; ellos, todos ellos, también en algún momento están solos con su soledad, pero yo sólo conozco la que me pertenece y me acompaña donde voy, donde estoy.
Camino cada tarde con el apuro de quien no tiene donde ir, ni quien lo espere, pero no me entristece. En las ventanas de los bares me encuentro casualmente con su imagen; ella está ahí, siempre está ahí… a veces pienso que se burla de mi porque adopta mi imagen sobre las ventanas llenas de dedos marcados, dedos arrastrados que parecen haber acariciado una silueta, y se queda mirándome, dibujando una sonrisa triste en un rostro cansado y más envejecido por los sentimientos que por los años.
Mi soledad, es absolutamente mía. Estoy tan apegado a ella  que, cuando se cansa de vagar esquivando hombros,  la cargo sobre los míos.
Los monólogos se tornan gestuales sin darme cuenta; y otros solitarios me miran con un amague de preguntas retóricas, pero ella y yo los esquivamos pegando la mirada en los adoquines y seguimos con esa charla borracha de frustraciones.
Doblo esquinas porque sí hasta que las sombras se estiran y acarician las veredas de enfrente. La luz del cartel me tiñe de blanco y negro y detengo mis zapatos justo frente a lo que queda de la farmacia incendiada… y la miro y no la miro y no sé que veo, porque la verdad –ya lo sabemos- no busco nada; solos, ella, a quien todavía cargo, y yo, reflejados sobre el vidrio tiznado y roto.
Noto la presencia de alguien detrás mío, a la derecha. Lo ignoro. Escucho el ruido de un carrito que llora por un poco de grasa y se queja de sobrepeso. Un solo (otro solo), con su soledad cargada sobre los hombros, se para a nuestro lado sin que crucemos miradas y, en la calle silenciosa, frente a estas ruinas que ya no fuman… alcanzo a escuchar que dicen, o se dicen: ¡Esto, esto no tiene remedio!   
                                                                                                 Rubén Chamorro