martes, 2 de mayo de 2017

Pá, Má, escuchenmé

                               (Es probable que tu hijo te lo quiera decir pero no lo hace…)
No me des todo lo que te pida. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo tomar.
No me des siempre órdenes. Si en vez de ordenarme, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
No cambies tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decidite y mantené tu decisión.
Cumplí  tus promesas, buenas o malas. Si me prometes en permiso, dámelo, pero también si es un castigo.
No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir; y si me haces lucir pero que los demás, entonces seré yo quien sufra.
No corrijas mis faltas delante de nadie. Enseñame a mejorar cuando estemos solos.
No me grites. Te respeto menos cuando lo haces y me enseñas a gritar a mi también; yo no quiero hacerlo.
Deja que me valga por mí mismo. Si haces todo por mí, yo nunca podré aprender.
No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por vos, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que me decís.
Cuando yo haga algo malo, no me exijas que te diga “por qué” lo hice. A veces, ni yo mismo lo sé.
Cuando estés equivocado en algo, admítelo y crecerá la opinión que tengo de vos. Me enseñaras a admitir mis equivocaciones.
Tratáme con la misma cordialidad y amabilidad con que tratas a tus amigos. Porque seamos familia, eso no quiere decir que no podamos ser amigos también.
No me digas que haga una cosa si vos haces otra. Aprenderé y hare lo que vos hagas, aunque no lo digas, pero nunca lo digas y no lo hagas.
Cuando te cuente un problema mío, no me digas “no tengo tiempo para tus pavadas” o “eso no tiene importancia”. Trata de comprenderme y ayudarme.

Queréme y decímelo. Me gusta oírtelo decir, aunque no lo creas necesario, y cuando quieras, dame un abrazo porque también lo necesito y me gusta.

lunes, 1 de mayo de 2017

Cita citable

El primer amor que entra por el corazón, es el último que sale de la memoria.

El abrazo

El abrazo es agradable.
Ahuyenta la soledad.
Aquieta los miedos.
Abre la puerta de los sentimientos.
Alivia las tensiones.
Es un ejercicio de estiramiento para los de poca altura y de flexión para los altos.
Es ecológicamente aceptable, pues no altera el ambiente.
Ahorra energía al economizar calor.
Es portátíl, no requiere equipos especiales.
Hace más felices los días felices.
Hace soportables los días insoportables.
Estimula sentimientos de arraigo.
Llena los vacíos de vida y continúa ejerciendo efectos benéficos aún después de la separación

Necesito de alguien

Necesito de alguien que me mire a los ojos cuando hablo.
Que escuche mis tristezas y neurosis con paciencia y aún cuando no comprenda, respete mis sentimientos.
Necesito de alguien que venga a luchar a mi lado sen ser llamado. Alguien lo suficientemente amigo para decirme las verdades que no quiero oír, aún sabiendo que puedo irritarme.
Por eso, en este mundo de indiferentes, necesito de alguien que crea en esa cosa misteriosa, desacreditada, casi imposible: la amistad.
Que se obstine en ser leal, simple y justo. Que no se vaya si algún día pierdo mi oro y no pueda ser mas la sensación de la fiesta.
Necesito de un amigo que reciba con gratitud mi auxilio, mi mano extendida, aún cuando eso sea muy poco para sus necesidades.
No pude elegir a quienes me trajeron al mundo, pero puedo elegir a mis amigos.
En esta búsqueda empeño mi propia alma, pués con una amistad verdadera, la vida se torna más simple, más rica y más bella.
                                                                                                                 Charles Chaplin

jueves, 13 de abril de 2017

No le temas a una hoja en blanco

Escucho con frecuencia a mis alumnos, en los talleres literarios de nivel inicial que dicto, que a pesar de tener el deseo de escribir un cuento o un relato, la hoja en blanco les resulta una barrera infranqueable. “No sé de qué escribir, no sé cómo empezar a escribir una historia, quisiera escribir sobre mil cosas y cuando intento hacerlo no se me ocurre nada, tengo un montón de ideas pero no sé cómo arrancar, veo la hoja blanca y me bloqueo…”
Esto es común en quienes quieren comenzar un camino tan fantástico como lo es el de la narrativa. Siempre aconsejo que deben centrarse en encontrar la respuesta en vez de seguir repitiendo la pregunta, y digo esto pensando, para mostrar un ejemplo, en programas de televisión en los que se accede a determinado premio de acuerdo a las preguntas que respondan correctamente…

Conductor: “En un minuto me tenés que responder: Hay dos herramientas utilizadas por plomeros y mecánicos cuyos nombres corresponden a la nacionalidad de dos países, ¿cuáles son esos países? En un minuto, ya !
Participante: “¿Hay dos herramientas utilizadas por plomeros y mecánicos cuyos nombres corresponden a la nacionalidad de dos países, cuáles son esos países? ¿Hay dos herramientas utilizadas por plomeros y mecánicos  cuyos nombres corresponden a la nacionalidad de dos países, cuáles son esos países? Hay dos herramientas utilizadas… dos países… que utilizan plomeros y mecánicos... plomeros y mecánicos…  
Conductor: “¡Terminó el tiempo!  ¡Qué lástima…!!

La atención se centra en la repetición de la pregunta. (Cuando veas un programa de este tipo en la televisión, seguramente recordarás esto). Ocurre de manera mecánica y no liberamos nuestra mente para permitirnos utilizar la pregunta como un punto de partida para buscar, en nuestra memoria, en nuestros recuerdos, la información que tenemos almacenada.
¿Dónde comienza una historia? Y respondo siempre, en la observación de los detalles. Mirar y “ver”  lo que nos rodea, prestar atención a cada persona, objeto, acto, gesto, que uno percibe a su alrededor. Después,  como escribí en otra nota, recurrir a la fórmula que dice:
Memoria = Visualización + Asociación.
Es fundamental, al momento de escribir un cuento, un relato o una novela, hacer este ejercicio de “ver” en nuestra mente aquello que queremos que otra persona comprenda. El otro, no está dentro de nuestro cerebro, por lo tanto tenemos que ser lo suficientemente explícitos y claros, como para lograr que ese lector o interlocutor, genere en sí mismo, esa imagen que nosotros tenemos.
Hagamos un ejercicio práctico. Imaginemos.
Entro en una habitación de una casa antigua. Me detengo en el centro del ambiente y observo (imagino que objetos hay), veo en un rincón una mesita delante de una ventana. La mesita ¿es nueva o antigua?
La imaginamos como queremos, como nos guste más. ¿Tiene tres patas o cuatro?, ¿Está en buen estado o estropeada por el uso y los años?, ¿Tiene un cajoncito? Y si lo tiene, ¿Qué habrá dentro de él?, ¿Un reloj que quedo abandonado y olvidado…? ¿Alguna foto?, ¿Cartas amarillentas por el paso del tiempo? Qué dirán esas cartas…?
¿Centro mi atención en estos detalles, en alguno en especial o sigo observando el resto? Sobre la mesa hay una carpeta bordada a mano, tal vez, sobre ella un pequeño florero, y en él un ramito chiquito y seco de rosas… y hay cortinas entre la mesa y la ventana, ¿cómo están y cómo son esas cortinas? ¿Qué paisaje se puede ver desde esa ventana? Otra vez me ubico en la habitación o me voy al exterior de la casa, mirando con dificultad por vidrios ¿rotos, sucios?.
Podría imaginar que es una habitación moderna, o rememorar alguna vivienda que conocí de chico. Y eso que recuerdo, que evoco, es lo que debo compartir con otro. Tenemos que asociar nuestros recuerdos, o aquello que estamos viendo en nuestra mente, fruto de una imaginación que logramos despertar y está activa. Cuántas más detalles agreguemos a la historia, más serán las cosas que encontraremos para contar.
Y cuando digo “contar”,  lo que espero, deseo y necesito ¡es que me lo digas!
¡Quiero que me hagas sentir lo que sentís vos, autor !
Los cuentos o relatos son cortos, es su característica. En pocas palabras, o escasas páginas, tenés la oportunidad de hacerme parte de tu pensamiento, de tu manera de observar, de  tus sensaciones y en todo esto siempre hay sentimientos. Pero tenés que detallar cada cosa, de manera tal que el otro lo “vea”; insisto con esto porque es fundamental.
La historia la podes llevar hacia la mesa, la ventana, las cartas (que existen si vos querés que existan), sobre el ropero o el piso gastado, o una prenda olvidada sobre una mecedora… es un mundo que vos creas y por lo tanto es tu decisión cómo empieza, se desarrolla y termina. Ese camino es infinito.
Si querés empezar a escribir, no prestes atención a la hoja en blanco. Pensa que para todo lo que querés contar, siempre hay alguien que lo necesita leer o escuchar, siempre habrá alguien que se sienta identificado.

Por cierto, las herramientas son la llave francesa y la llave inglesa…

martes, 11 de abril de 2017

La difícil tarea de decir NO

Las personas deben aprender a soportar tensiones y sufrir desavenencias temporales. El miedo a las consecuencias negativas es infantil. Sólo cuando estamos preparados para afrontar las consecuencias de nuestros actos somos libres para seguir siempre nuevos caminos con la alegría de la experiencia. En cada momento podemos tomar una decisión. Como personas adultas que vivimos en los tiempos actuales no hay nada para lo que estemos obligados. 
(Como suelo decir en mis talleres: “Somos tan libres que hasta podemos elegir ser esclavos”).
Como es sabido, quien tiene que hacer una elección también tiene el tormento. Y, así, es comprensible que busquemos criterios externos a los que podamos ajustar nuestras decisiones. ¿Se hace esto? ¿Se puede hacer aquello? ¿Es adecuado hacer esto o aquello? ¿Qué pensarán los demás si…?
Tenemos interiorizados valores y normas sociales y religiosas y nos adaptamos a ellos. La mayoría de las veces no somos conscientes de ellos. ¿Son valores como el amor, la seguridad, la estabilidad o, incluso, la libertad, la aventura y la pasión, las que determinan nuestra vida? ¿Por qué valores me dejo guiar? ¿De dónde vienen estos valores? ¿Son razonables para mí estos valores? ¿Qué concepto de valor debería tener para llevar una vida que me guste? Todas éstas son cuestiones importantes que me debo plantear cuando quiera hallar las decisiones acertadas.
Tan importante como las cuestiones sobre la decisión correcta es la pregunta: ¿Quién es entonces el que decide? En la mayoría de los casos las decisiones son tomadas por los tipos de personalidad interior con los que nos identificamos. Por ejemplo:
·         si sólo admito en mí la parte abnegada y dejo que vegete la egoísta, entonces la abnegada es la que toma las decisiones.
·         Si me identifico con el papel del que dice SI, entonces consideraré el mundo según los ojos de este tipo de personalidad. Y, por supuesto, ésta me  animará a no buscar dificultades y ceder siempre. Sin embargo, si me identifico con mi yo rebelde, entonces me será imposible acomodarme a la voluntad de los demás.

Sólo un YO consciente que pueda considerar con distancia ambos polos tiene realmente la libertad de decisión. Algunas cosas sólo las puedo reconocer cuando las veo y percibo sin juzgarlas. Mientras somos prisioneros de la polaridad, no es realmente posible la “visión global”. Este YO consciente no es un estado estático que se puede alcanzar sino un proceso que hay que vivir. Debo probar y experimentar el SI y el NO. El YO consciente tiene contacto energético con ambas partes y no ve en ellos oposiciones incompatibles sino dos polos que se requieren y complementan mutuamente. No hay que temer por tomar decisiones concretas, incluso si se siente uno culpable. La necesidad de inocencia es, no obstante, una necesidad infantil. Queremos que papá y mamá digan “todo está en orden. Incluso cuando decís no, te quiero”. El desarrollo y el “hacerse mayor”, siempre esta unido a la culpa…
…Quién deja que los demás decidan por ella, y evita el NO por miedo a las consecuencias, no se salvará. Sólo quien lo permite, lo experimenta, lo vive, está en posición de encontrar el equilibrio. Además, se necesita valor para cometer errores y aprender de ellos. Quien siente el NO en toda su plenitud y ha asumido la responsabilidad de las consecuencias estará en situación de encontrar un verdadero SI.
El miedo al NO es, en última instancia, miedo a ser YO y, con ello, miedo a la soledad. El SI nos une unos a otros, el NO nos separa. Con el NO arrancamos el brote de la colectividad. Quien está dispuesto a entregarse a la soledad, a “estar solo”, su SI irradia una nueva fuerza e intensidad.

¿Te resultó interesante esta nota?

Si querés profundizar este tema, te recomiendo el libro “Aprende a decir NO” de Ulrike Dahm,
 ¡es excelente !

lunes, 10 de abril de 2017

La memoria, técnica para desarrollarla

Desconocemos qué es la memoria y como funciona. El diccionario dice: “Es la facultad de la mente de retener y evocar experiencias pasadas”. La memoria está relacionada a dos procesos independientes: retención y evocación. Recordar significa evocar algo previamente retenido; de ahí que sea sumamente importante aprender a “retener”, ya que es inútil tratar de evocar algo que nunca se retuvo.
La facultad de retener se desarrolla mucho antes que la de evocar y también es la primera en degenerarse en la edad avanzada.
Probablemente no exista un único sistema de memoria. Se realizaron muchos estudios en distintas especies animales y éstos indican que puede haber varias maneras de organizar la memoria. Por ejemplo, a un pulpo se le puede destruir quirúrgicamente la memoria visual y esto no alteraría su memoria táctil. Según algunos autores, existen buenas razones para creer que no hay un mecanismo único responsable de codificar la información en el cerebro. En todo caso, se puede tratar de un proceso multifacético.
La memoria tiene un comportamiento muy extraño ya que almacena impresiones de tal manera que, a algunas las recordamos perfectamente y otras las olvidamos por completo, llegando a ser muchas veces, molestamente selectiva. Podemos recordar un poema completo y no recordar una palabra en especial. ¿Dónde se almacenó esa palabra, si no con todas las otras?
Tendemos a recordar mejor cuando nos encontramos dentro del mismo contexto en que estábamos cuando adquirimos la información. Es por esto que quienes investigan un crimen, realizan la reconstrucción o dramatización de los hechos a quienes estuvieron de alguna manera involucrados. Para una buena evocación es crucial devolverlos al contexto original. Se ha demostrado  también que el “estado-dependencia” es igual de importante. Se pudo comprobar que si un bebedor empedernido esconde dinero o una botella  estando ebrio, no la podrá encontrar  estando sobrio, pero al volver al estado de embriaguez, lo recordaría con exactitud.
Cuando registramos y almacenamos una impresión, de cualquier tipo, se convierte automáticamente en un recuerdo potencial, pero la zona donde se guarda la información hasta que se la vuelva a necesitar es sumamente dinámica. Los recuerdos son gregarios y se conocen entre sí como si el mismo acto de asociación fuera instintivo, juntándose unos con otros para formar ideas que llamamos “inspiración”, volviendo a nuestra conciencia de manera casi irreconocible. Sin embargo, sólo llegan a esto si primero fueron registrados y almacenados de manera correcta; si no es así, tienden a desaparecer.
David Berglas, nacido en 1927, un psicoterapeuta muy calificado, políglota y multifacético, se especializaba en el desarrollo de la memoria, explicaba a sus alumnos una técnica muy sencilla para ejercitarla. Comenzaba diciendo:
-“voy a decir una lista de palabras inconexas. Fíjense cuántas recuerdan. –Repollo, puerta, avestruz, helicóptero, patineta, lápiz, gusano, almanaque, autopista, mentón, lamparita, campanas”.  Lo habitual es que cualquiera pueda retener cuatro, cinco o seis palabras, pero para recordarlas todas y en el mismo orden se debe utilizar una técnica. El secreto es hilvanar una historieta que una cada palabra con la que sigue. Para eso es necesario usar la imaginación y el poder de visualización. Cada uno haga su propia historia, ésta es un ejemplo.

Imagínense una plantación de repollos y en el centro de ella,
un repollo enorme, del tamaño de una casa. 
(Hay que visualizarlo, con pensar no alcanza. Véanlo en su mente).
Al ser del tamaño de una casa, tiene una puerta,
de esa puerta sale un avestruz que tiene hambre y sabe dónde encontrar un lugar donde hallar alimento, pero esta apurado por comer, por lo tanto salta a un helicóptero,
se va volando, aterriza y sigue su búsqueda en una patineta,
hasta llegar al lugar deseado, donde encuentra un lápiz,
 lo toma con el pico y hace agujeros en la tierra…(véan en su mente cada objeto y lugar),
 su comida predilecta resulto ser un gusano,  uno muy grande que apareció de uno de los agujeros. Aquí hay un problema, ¿es época de gusanos?.
Entonces el avestruz consulto con un almanaque colgado en un poste y se da cuenta de que no es la época adecuada, pero todavía tiene hambre y corre por la autopista a buscar comida.
Estaba tan apurado que se lleva por delante un poste de luz y se golpea en el mentón,
Con tanta fuerza que se le cae en la cabeza la lamparita que en él había.
Y como en toda historieta, cuando alguien se golpea la cabeza, oye el ruido de campanitas.

Siempre se puede inventar una historieta similar, que nos permita relacionar cualquier lista de palabras. Cuando tenga que hacer la repetición de esa lista, rememore la historia sin contarla y cada una de las palabras las podrá mencionar sin fallas; es más, notará que podrá recordar los términos en el orden inverso.
Berglas, con una técnica tan sencilla, consigue despertar la habilidad instintiva de recordar cosas con la condición de que hubieran sido correctamente codificadas y almacenadas. De esto se obtiene una fórmula que parece casi mágica:

                                  M=V+A    o sea:     Memoria = Visualización + Asociación

Este tipo de técnicas, una de las que, de manera similar, utilizo para improvisar cuentos y relatos, permite reforzar el modo de operación natural del cerebro. Es como el empujón que necesita un auto sin batería para poder arrancar.
Dijo Leonardo da Vinci en una de sus notas, que “el hierro se oxida por desuso, el agua estancada pierde su pureza y en climas fríos se congela; del mismo modo, la falta de acción debilita los vigores de la mente.”
Con un poco de práctica se evita que la memoria se oxide, quede estancada o se congele. Especialmente en estos tiempos de computadores, celulares “inteligentes” y televisión ininterrumpida.

¿Te resulto interesante esta nota?

Te recomiendo el libro “La memoria, alcances insospechados”, de Berglas y Playfair, donde podrás descubrir mucho más sobre este tema.

miércoles, 5 de abril de 2017

Citas citables

Los errores suelen ser el puente que media entre la inexperiencia y la sabiduría.

Citas citables

Preocupate más  por tu conciencia que por tu reputación, porque tu consciencia es lo que sos y tu reputación es lo que los otros piensan de vos; y eso, es problema de ellos. 

Citas citables

Nunca tengas la cabeza tan alto que te la  puedan cortar, ni tan bajo que te la puedan pisar. Aprende a ser lo suficientemente humilde para evitar que la arrogancia te ciegue, pero lo bastante digno para no permitir que te humillen.

Citas citables

Me aparto de la gente que piensa que la insolencia es valentía y la ternura cobardía; y me aparto también de quienes creen que el parloteo es sabiduría y el silencio ignorancia. (Khalil Gibran)

Citas citables

Quien tiene un solo reloj, sabe la hora que es, el que tiene dos, nunca puede estar seguro.

Citas citables

En la tierra hay suficiente como para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos.

miércoles, 22 de febrero de 2017

¿Sos víctima o protagonista ?

Esa es la diferencia entre los que logran lo que quieren y los que no; entre los que se sienten bien, alegres, felices y los que les cuesta levantarse hasta de la cama. ... Entre aquellos que no importa qué pase, siempre de alguna manera logran convertirlo en viento a favor y los que sufren cada abatida. ... Entre los que logran relaciones profundas y reconfortantes con los demás y los que sufren una y otra vez... Entre los que logran mejores puestos de trabajo, más abundancia, y aquellos que por más que lo intentan siempre quedan en la última fila.
Se pueden tomar dos tipos de roles: 
El de VICTIMA, La víctima es una persona a la que los hechos que pasan "la sobrepasan". Una persona que se siente sin recursos, siente que lo de afuera (las otras personas, su trabajo y hasta el país donde vive) está complotando 
para hacerle el día más difícil. Todo se hace "cuesta arriba", y lo poco que sale bien,  no dura o casi ni se nota. 
El otro rol es el de PROTAGONISTA. Esta es una persona que se hace cargo de sus decisiones, que se siente feliz de ser quien es y sabe lo que vale y lo que puede lograr. Las cosas no le pasan a él sino que "pasan por él". Agradece lo que se le presenta en el camino porque sabe que por más difícil que parezca siempre es para su bienestar. Y avanza.
¿Y vos? 
¿Sos víctima o protagonista?
                                                                            Mónica Ferreto
Gracias Mónica por tu colaboración con mi blog !

jueves, 29 de diciembre de 2016

Chino o Japonés

El chino y el japonés son lenguas que sólo se parecen entre sí en que su escritura es ideográfica y en que sus hablantes son xantodermos y de ojos rasgados. También tienen en común, aunque esto es exógeno e incidental, el hecho de que nosotros no somos capaces de diferenciarlos y los parodiamos y caricaturizamos como si fueran lo mismo.
El caso flagrante es el de la rotación de “r” por “l” en la pronunciación de lenguas indoeouropeas.
La cosa es simple. Los japoneses tienden a rotar “r” por “l”. Los chinos no, en ningún caso.
O sea, los chinos no dicen “si lompe el vidlio paga” En general es al revés, su dificultad en pronunciar la L, en posición líquida o precedida de otra consonante, los hace rotar “l” por “r”; exactamente al revés de los chistes que pueblan nuestros mundo mediatizado. 
El chino puede cambiar “pueblo” por “puebro”, “árbol” por “arbor”, pero jamás dirá “albol”, eso es pronunciación japonesa. Y donde más dificultad tendrá será en pronunciar “pleito”, que rotará, aunque no directamente a “preito” si no en realidad a “pereito” o, si ya lleva algún tiempo de “paráctica”, a “peleito”; en suma, su dificultad tiene menos que ver con la “l” que con los sonidos formados por dos consonantes, a los cuales necesita intercalar una vocal muy breve.
Bueno, la cosa es algo más compleja, y bastante interesante. La composición que hizo, hace mucho tiempo, Juana Molina sobre el habla de los chinos en castellano fue impecable. 
Lo que es seguro es que los chinos no hablan en japonés. No, al menos, como primera lengua, ni menos aún como lengua de transferencia al inglés o el castellano.



martes, 27 de diciembre de 2016

A mis hijas.

No prometo, hija, impedir que tropieces ni estar pegado a ti para asistirte en la caída. Te estorbaría mi excesiva protección, y te haría extremadamente dependiente. Pero prometo estar ahí para cuidar tus raspones.
No prometo, hija, heredarte mi experiencia. No podría ser tuya. Tendrás que adquirirla en carne propia. Pero prometo estar disponible cuando solicites mis consejos.
No prometo, hija, solucionar tus problemas, aunque lo haría todo por ti. La solución suele estar en tus manos y no en las mías, pero prometo ayudarte en lo posible y escucharte cuando quieras desahogarte.
No prometo, hija, evitarte sufrimientos, no puedo cegarte a la realidad, pero a veces sufrir es necesario para aprender a ser fuerte, pero prometo ofrecerte mi hombro cuando necesites consuelo.
No prometo, hija, darte todo lo que quieras. En todo caso es mejor que aprendas a dar. Los caprichos y las modas no son importantes pues se olvidan en cuanto se consiguen, pero prometo hacer el mayor esfuerzo para darte lo necesario.
No prometo hija, que serás tú el centro de mi atención, necesito también atender otros asuntos por tu bienestar y el de toda la familia, pero prometo no descuidarte y dedicar un tiempo especial solo para ti.
No prometo hija, caerte bien en todo momento, a veces no te gustara lo que yo diga o haga, porque tengo la obligación de guiarte por el camino correcto. Pero prometo no maltratarte ni humillarte cuando te corrija.
No prometo hija, que serás una niña mimada, a la larga te haría mucho daño. Pero prometo que serás mi niña querida.
No prometo hija, estar a tu lado siempre. Soy mortal como cualquier humano. Pero prometo enseñarte que existe un ser superior, que sí es eterno, a quien podrás acudir siempre que quieras.

No prometo hija, ser un padre perfecto, pero prometo poner todo mi amor en el intento.

                                                                                                (No conozco al autor/a)

martes, 20 de diciembre de 2016

Hay amigos

Hay amigos eternos, amigos que son de piel y otros que son de piedra.
Hay amigos del tiempo, de la escuela, del trabajo, de la facultad.
Amigos que se aprenden, otros que se elijen y amigos que se aceptan.
Amigos del alma, del corazón, de la sangre.
Hay amigos de vidas pasadas, amigos para toda la vida, amigos que son más que amigos. Amigos que son como hermanos y otros que son como padres.
Hay amigos que se ven y otros que se escriben.
Por supuesto que hay amigos que se van, que nos dejan; otros que vuelven y otros que siempre se quedan.
Hay amigos inmortales, amigos en la distancia.
Amigos que se extrañan, que se lloran si se piensan.
Amigos que se abrazan, que se miran.
Amigos del pueblo, de noche y de día.
Hay amigos hombres y amigas mujeres.
Amigos que deliran y otros que son poetas.
Los hay para hablarnos de todo, amigos con los que no hace falta decirnos nada.
Amigos nuevos, amigos viejos, viejos amigos.
Hay amigos sin edad, los hay gordos y flacos.
Hay amigos que no siempre nos llaman y que no siempre llamamos, pero siempre están.
Amigos de hace mucho tiempo, de poco tiempo, amigos de hace una hora y desde ahora.
Hay amigos que dejamos ir, otros que no pueden venir, amigos que están lejos y amigos del barrio.
Hay amigos de las palabras, de la calle, de los bares.
Hay también amigos invisibles, amigos sin lugar…
Amigos míos, amigos tuyos, amigos nuestros. Amigos en común, amigos del teatro, de la música.
Hay amigos que están tristes, otros que están alegres, amigos que están en la luna y otros en el cielo.

Todos, todos  los amigos tienen algo en común:  son indispensables y los llevamos en el corazón.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Rapidez mental con humor (caso 2)

Un señor estaba sentado en el avión al lado de una simpática nena. El hombre miro a la nenita y le dijo: “Charlemos. He oído decir que los vuelos parecen menos largos si uno conversa con la persona que tiene al lado”.
La niña, que acaba de abrir un libro para ponerse a leer, lo cerró lentamente y dijo con voz muy suave. “¿sobre qué le gustaría conversar?”
“Pues, no sé”, dijo el hombre. “¿Qué tal física nuclear?” Y mostro una gran sonrisa.
“Bueno”, dijo ella, “Ese parece ser un tema interesante, pero déjeme hacerle una pregunta primero.. Un caballo, una vaca y un ciervo comen lo mismo: Pasto. Pero el excremento del ciervo es como bolitas pequeñas, el de la vaca es una pasta y el del caballo parece una pelota de pasto seco. ¿Por qué cree usted que sucede esto?”
El señor, visiblemente sorprendido por la inteligencia de la nena, lo pensó un momento y luego dijo:   “Hmmm, no tengo  ni idea…”
A lo cual la delicada y dulce nena contesta:

“¿De verdad se siente calificado para discutir sobre física nuclear, cuando no puede opinar sobre una mierda?”

Rapidez mental con humor (caso 1)

Un profesor esta almorzando en el comedor de la universidad. Un alumno viene con su bandeja y se sienta al lado del profesor.
El profesor, altanero, le dice: “Un puerco y un pájaro no se sientan a comer juntos”
A lo que el alumno contesta: “Entonces, me voy volando”. Y se cambia de mesa.
El profesor, verde de rabia, decide aplazarlo en el próximo examen, pero el alumno responde con brillantez a todas las preguntas, entonces le hace la siguiente pregunta:
“Usted está caminando por la calle y se encuentra con una bolsa, dentro de ella hay un paquete con sabiduría y otro con mucho dinero ¿Cuál de los dos se lleva usted?
El alumno responde: “El dinero”:
El profesor dice: “yo, en su lugar, hubiera agarrado la sabiduría ¿no le parece?”
“Cada uno toma lo que no tiene!” responde el alumno.
El profesor, histérico ya, escribe en la hoja del examen “Idiota” y se la devuelve.

El alumno toma la hoja y se sienta. Al cabo de unos minutos se dirige al profesor y le dice: “Señor, me ha firmado la hoja pero no me puso la nota”

martes, 29 de noviembre de 2016

Porque nos decimos "che"

Nuestro idioma castellano fue impregnado y enriquecido con expresiones propias de las lenguas quechua, mapuche, guaraní y otras que aportaron una enorme y significativa variedad de palabras. En cuestiones de identidad e imagen, centramos la atención en la palabra “che”, una interjección usada en el Rio de la Plata para dirigirse a una persona. “Che” contribuyó a la definición de nuestra identidad como ciudadanos argentinos, a tal punto que en una época fuimos conocidos como “los che”. Es un término que cuenta con orígenes locales, dado que muchas de las culturas pre hispánicas eran conocidas gracias a esta raíz (pueblo/gente/tribu).
“Che” es una raíz diseminada por los cuatro puntos cardinales, identificando a diversas culturas ancestrales: Mapuche (gente de la tierra), Tehuelche (gente bravía), Huilliche (gente del sur), Picunche (gente del norte), Puelche (gente del este), Ranculche (gente del noroeste), Pehuenche (gente de la zona del pehuén). Denominaciones asociadas: Pichinche (poca gente), Bochinche (gente bulliciosa).
La voz indígena “che” tiene disímil significado según provenga de la lengua mapuche o guaraní. En guaraní significa “ego, yo, mío” por lo que si alguien de ese origen dijera “che señora” si bien suena a confianzudo, se trata en realidad de un respetuoso “mi señora”.
Habitualmente empleamos indistintamente sinónimos propios de este mestizaje lingüístico: cachete-mejilla, chapar-apropiar, chinchulín-intestino, chirle-aguado, chupao-ebrio, chusma-chismoso, chacra-granja, cucha-casilla, gualicho-brujería, mushi-gato, yapa-agregado, chalchalero-zorzal, chucho-escalofrío, guacho-huérfano, carpa-tienda, manta-abrigo, opa-zonzo, nana-lastimadura, pampa-llanura, pilcha-ropa, poncho-manta, pupo-ombligo, upite-ano, chancho-cerdo, vincha-faja, usuta-sandalia, yuyo-hierba, y así cientos más como: achura, choclo, pucho, morocha, gaucho, mamá, tata, chaucha, chúcaro, chacarera, papas, pichi, ñudo, humita, pochoclo, cuco, chiripá, chiruza y canchero.
Palabas que permanecen vivitas en nuestro lenguaje cotidiano, a modo de una más que interesante “penetración cultural indígena”.
Es sorprendente que las empleemos desconociendo su origen.

(resumen de una nota de Carlos Medrano en su columna del periódico “La Cita”)